Esta medida, adoptada bajo CITES (Acuerdo global para regular el comercio de especies en peligro), detiene la compraventa legal de estas especies entre países, y busca combatir la sobreexplotación. Estas especies son esenciales para el equilibrio de los océanos, las cuales han sido capturadas por su carne y aletas, amenazando a su población.
Aunque la prohibición no garantiza su seguridad inmediata, sí frena el mercado internacional que las afecta. Científicos y conservacionistas advierten que la pérdida de estos animales pone en riesgo la estabilidad de los océanos y la vida que depende de ellos.
Esta decisión es un paso importante para reconocer que algunas especies no deben ser tratadas como mercancía, protegiendo así el futuro del planeta.
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