El Gobierno del presidente, José Kast, a través de su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, han implementado medidas económicas que agravan la crisis económica en Chile, lo que afecta directamente al bolsillo del pueblo en general, en el marco internacional condicionado por los altos precios del petróleo, situación en la que su principal responsable se origina en la agresión belicista de Estados Unidos y del régimen israelí contra Irán, la que golpea directamente a la clase trabajadora, jubilados, y la mal llamada “clase media”, que en estas circunstancia se desvanece, solo deja dos clases; ricos y pobres.
La crisis se aprecia por el alineamiento de los precios de combustibles locales con los internacionales, lo que incrementará drásticamente los precios de la gasolina y el diésel, un efecto dominó que encarece drásticamente el costo de la vida con los valores de los alimentos y otros bienes, tema que toca sustancialmente a regiones más pobres como La Araucanía.
Sin bien, desde el entorno de Kast se han anunciado medidas como congelar ciertas tarifas en el transporte o subsidios insuficientes para taxis, solo quienes se ven beneficiados son los sectores con mayores ingresos, y quienes se ven perjudicados son las personas de clase media o sectores populares.
El gobierno enfrenta problemas financieros y parece favorecer a los más poderosos, haciendo que la mayoría cargue con los costos. Se cuestiona la lealtad de los parlamentarios: si apoyan a la gente o a un gobierno que obedece a intereses privados.
Se prevé un gran impacto de la inflación por decisiones políticas. Se sugiere que el ajuste debería empezar por el Estado, como reducir los salarios de las autoridades. Es vital que haya sentido común en el Gobierno de Chile.
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